lunes, 22 de junio de 2009

Cuanto veneno

En el silencio de los deseos,

entre suspiros busco tu cuerpo,

tras las sombras del erotismo,

busco, salvajes tus labios tiernos.

Cada centimetro de tu piel,

es un instante de dulce infierno,

entre suspiros, risas y nervios,

siento la gloria...y no estoy muerto.

Cuanto te amo,

cuanto veneno,

Muerdo tus labios,

quiero comerlos,

pruebo el veneno

de tus deseos.

Toca mi aliento tus dulces senos,

desarecen, mi espacio y tiempo.

Por tu cintura mis manos caminan,

le dice la una, a la otra...!atrevida¡

Cuanto te amo,

cuanto veneno,

Bebo el elixir de la pasión,

mientras me besas sin compasión,

cierras los ojos, no dices más..

siento que mi alma,

volando esta.

Y me sonries,

dices... -mi amor-

-te quiero tanto-

tanto.. mi amor.

Cuanto te amo,

cuanto veneno.

martes, 16 de junio de 2009

Gota a gota

Gota a gota la tristeza,

va escapando de prisión,

gota a gota, se desangra,

se desangra en desamor.

Gota a gota hiere el alma,

con el filo del dolor,

gota a gota va cortando,

tu desprecio, el corazón.

La tristeza en las palabras,

que salen del corazón,

se transforman en el alma,

en las gotas de licór.

Gota a gota,

entregó el alma,

al olvidó de tu amor,

gota a gota,

tus has marchado,

y yo llorando,

....por tu adiós.

domingo, 14 de junio de 2009

Aún no es tiempo...

Dejar de sentir que vivo,

viviendo sin sentir que siento,

respiro el silencio,

al tiempo,

que a polvo,

me torna el viento.

El alma, tras tres latidos,

sus alas entrega al cielo,

envueltas en mil suspiros,

tristezas, risas y ajenjo.

Y al fin de un momento el viento,

me dice que aún no es tiempo,

respiró y tras tres latidos,

ya siento que estoy viviendo...

martes, 2 de junio de 2009

4. Isabel....

....su silueta era hermosa, definida, esbelta, que lindo que era su cuerpo --pensaba--, pero sus ojos..... sus ojos eran lo más hermoso que había visto en su vida, a pesar de que había estado rodeado siempre, de mujeres bellas.

Ella se detuvo un momento frente a un puesto de artesania maya --almenos eso decía el falso hippie que las vendía--. Santiago le miraba a lo lejos y sonreía mientras ella revisaba minuciosamente unos aretes de ámbar.

--que linda que es--

Tras pagar la pìeza, se encamino rumbo al Palacio de Bellas Artes, él la seguía, y fingía preguntar por tal o cual producto cada vez que ella se detenía en algún otro puestecillo.


Y ahí estaba al fín, dentro del imponente Palacio Porfiriano.

¿Cuantos años hace que no pisaba este lugar? --se preguntaba a sí mismo-- como quien pregunta creyendo ignorar la respuesta, pues el sólo hecho de recordarlo le causaba verguenza.
Años atras, su maestra de artes en secundaria había decidido llevar a sus alumnos al Palacio a apreciar los majestuosos murales que narraban la historia del méxico del siglo XX.

Todos híban muy contentos --no tanto por ver los murales,sino por no ir a clases-- todos, excepto Santiago, quien desde que salío de casa traía un hipo que no le dejaba ni hablar.

Los compañeros se quejaban del hipo de Santiago, decían que era molesto,que no dejaba escuchar nada. Algunos de sus amigos gastaban bromas a sus costillas bajo el falso argumento de brindarle un remedio

--!Ponte una moneda en el ombligo¡--
--!No, mejor un hilo rojo en la frente¡--
--!No, mejor, cruza los dedos y echate un pedo¡
---ja,ja,ja,ja.

La maestra molesta con tanto alboroto, decidió separar a Santiago del grupo, dicíendole que como castigo tenía que copiar los datos de los 17 murales que había en el Palacio.

Santiago tomo su libreta y luego de transcribir la información de de Jose Clemente Orozco, se detuvo fascinado a contemplar La alegoria al viento de Roberto Montenegro.

Clavo fijamente su mirada en aquel angel que extendía sus alas para volar, pero que sólo lo lograba con el aliento de quienes soplaban debajo de él. El angel de la Paz como también se le conocía a esta obra representaba para Santiago, el anhelo perdído y utópico que todos tenemos acerca de algo que queremos que se logre por sí sólo. -- El angel puede tener alas, pero sin viento... ¿ en que se sostendrá?--pensaba para sí.

--Santiago era diferente de los demás, mientras sus compañeros disfrutaban tomandosé fotos simulando sostener los senos de La nueva democracia de Siqueiros, él se concentraba en entender lo que el artista trataba de manifestar, sin comprender en ese entonces, que el sentido de una obra no depende del autor sino de quien la admiré--

Cual princesa, ellá entro en el Palacio, caminando resuelta, orgullosa, pero sencilla. El , la miraba subir las escalinatas rumbó al segundo piso del museo, mientras ella sacaba de su bolsillo de piel cáfe, una pequeña cámara para grabar su recorrido.

Uno a uno recorrió y observó cada mural, hasta llegar al Carnaval de la vida mexicana de Diego Rivera . Fue ahí cuando Santiago resolvió acercarse a ella, pero el timbrar de su télefono celular, le detuvo momentaneamente.

-- ¿Que pasó Santiago, por que no veniste a trabajar?--

-- Oyé, la verdad es que me sentí un poco mal, pero no te preocupes, el trabajo está completo, en media hora te llega a tu e-mail--

--¡Menos, mal!, trata de cuidarte y por favor, para la otra me avisas.... --

--Ok, nos vemos mañana--

Sólo unos instantes bastaron para perderla de vista, la busco y se dió cuenta que había caminado unos pasos adelante. Siguió con su intención de hablarle, pero maldijó su suerte al escuchar el timbre del celular de ella --malditos aparatos, que inoportunos--

Más aún su rostro se descompuso al observar a aquel amante que llegaba por la espalda de ella fingiendo estar perdidó, llamando para sorprenderla.

--¡Isabel!

--¡Tonto!, me asustaste--

--Perdón preciosa,¿tienes mucho tiempo esperando?--

--Un poco, pero no te preocupes, ya casí termino mis fotografías.

-- ¡A que bueno!, así podemos ir a otro lado--

-- Si, ya se que no te gustan los museos, por eso supuse que llegarías tarde--

Santiago sintío que una daga atravesaba su pecho, al mirar el beso que los novios se brindaban, cual pretendiente celoso se pregunto así mismo ¿pero que le ve a ese imbécil?-- ciertamente Santiago no era mal parecido, pero su rival le superaba ampliamente.

¡Isabel!, --repitió en su mente-- digno nombre para una princesa como ella.

Maldijó su suerte una vez más y fingió ser sólo un turista más sin mayor pretención que mirar unos cuantos cuadros.

Los tres se detuvieron frente al Angel de la Paz, el lo miró con el recuerdo de cuando niño, ellá tambien contemplaba el mural, y dijo entonces a su novio:

-- sabes a veces siento que soy como ese angel que quiere volar--

-- pero tu no tienes alas--

-- las tengo, dijó, pero aveces me falta el aire para sostenerme--

-- que cosas dices mi amor--

Al oir esto, la cara de Santiago se ilumino llena de ilusión, sonrió cual niño emocionado y repitió en su mente una vez más.... el nombre de ¡Isabel!....