martes, 21 de julio de 2009

5. Implorando a la suerte

Ese si que había sido un día diferente - decía para sí mismo- al mismo tiempo que atormentaba al sueño preguntandosé inútilmente una y otra vez:

--¿Tendrán mucho tiempo de novios?--
--¿Se irán a casar?--
--¿lo amará de verdad?
--¿Se habrá fijado que yo era el mismo que estaba en la banca?
--¿Me habrá mirado?

Pero lo que verdaderamente le quitaba el sueño era la misma pregunta que ilusionaba su corazón...

....-- ¿la volveré a ver algún día?

Así pues entre sonrisas y nostalgía se le fue el jueves, luego el viernes y el sábado, hasta que el domingo, decididó a verla, salió muy temprano de casa con la firme tarea de no regresar hasta encontarla.

En sus ojos y pensamiento había decisión... pero su corazón imploraba casi rídiculamente a la suerte , para que su compañera "la coincidencia" le hiciera el milagrito.

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